Tercer asedio de San Juan por los ingleses

24 de abril de 1797, tal día como hoy hace 227 años una flotilla de piraguas aprovechaba las primera luz del amanecer para avanzar sigilosamente por el Caño de San Antonio escoltadas por dos lanchas cañoneras. A bordo, el sargento de Milicias Disciplinadas don Francisco Díaz encabezaba una dotación de 70 hombres que se presentaron voluntarios para sorprender al enemigo británico y asestarle un duro golpe en el contraataque por la defensa de San Juan.

Desde los fortines de San Antonio y San Jerónimo rugían los cañones acompañando al resto de las baterías flotantes que seguían las ordenes de hacer “fuego general muy vivo” que atrajera la atención de la primera línea británica, lo que permitió que la flotilla de piraguas desembarcaran en las proximidades de las trincheras y baterías inglesas pasando desapercibidas. Nada más tocar la otra orilla, el sargento Francisco Díaz ordenó a su tropa avanzar con cautela hacia la trinchera enemiga, hasta alcanzar una distancia adecuada para realizar la primera descarga sobre el enemigo, la guardia británica reaccionó para defenderse y entonces los 70 voluntarios de Díaz avanzaron hacia ellos sable en mano y con tal arrojo que causaron cuantiosas bajas y provocaron la huida precipitada de unos 300 ingleses. Aquella trinchera quedó a merced de los hombres de Díaz que reconocieron una batería enemiga con siete piezas dispuestas para batir los dos fortines de la primera línea de defensa, y aunque ya se escuchaba el rumor de los ingleses que se preparaban para aniquilar a estos 70 intrépidos, Francisco Díaz logró la captura de un capitán británico y trece prisioneros antes de volver a las piraguas. Cuando el grueso de de las fuerzas inglesas llegaron a la trinchera tomada, las piraguas ya navegaban de vuelta a la isleta de San Juan cubiertas por el fuego de las dos lanchas cañoneras.

A su vuelta al San Jerónimo, el gobernador y capitán general Ramón de Castro agradeció en nombre del Rey y premió económicamente a los hombre de Díaz. Y tras recibir la información de la disposición de las baterías enemigas mandó a reforzar el puente de San Antonio y el fortín de San Jerónimo. También se ordenó cortar el puente de Juana Díaz para entorpecer la movilidad de las tropas enemigas hacia el interior de la isla por el paraje de Baña caballos, acto que fue ejecutado por el teniente de Guerra de Juncos, don Blas López.

La respuesta de Abercromby al ataque a sus líneas no se hizo esperar y, a las 8 de la mañana de aquel 24 de abril, dio comienzo el fuego de la artillería inglesa que desde sus posiciones en Miramar y Condado que hicieron un daño importante a los fuertes que cerraban el paso a la ciudad de San Juan. El más castigado en este ataque fue el puente fortificado de San Antonio, cuyo comandante, don Ignacio Marcaró tuvo que responder a tal ataque mientras atendía a la reparación del fuerte con sacos y barriles de arena, siendo el propio comandante el primero en trabajar en estas faenas para dar animo a la tropa, a pesar de haber sido herido en la cabeza. En respuesta, desde el San Antonio destacó por su puntería el soldado artillero Cristóbal Ortega de Estepona, que con sus disparos consiguió desmontar uno de los cañones ingleses que más daño infringían desde Condado.

También el fortín de San Jerónimo recibió severos daños y dio respuesta al fuego inglés, para ello su comandante Teodomiro del Toro contaba con los hombres del capitán corsario francés Daubón y con diestros artilleros, entre los que destacó Domingo González [Durán] que desde su mortero acertó a un polvorín enemigo provocando un gran incendio e importantes pérdidas en las línea enemiga.

Aquel 24 de abril llegó a su fin con 32 prisioneros y desertores entrando en la Plaza de San Juan, se acusaron 15 bajas entre las fuerzas defensoras de Puerto Rico, llegaron 147 milicianos de Utuado y el gobernador Ramón de Castro envió una nueva bandera al puente fortificado de San Antonio con orden expresa de clavarla y “sostenerla contra todo el impulso y el esfuerzo de esas tropas inglesas” que castigaba sin cesar sus maltrechos muros y a la valerosa dotación que comandaba el ingeniero don Ignacio Marcaró y Homar.

💻 Redacción: Manuel Minero González. Museo del Mar. San Juan de Puerto Rico.

📜 Fuentes documentales:

  • Castro, F. “Diario de las operaciones de mar durante el sitio de la plaza de Puerto Rico.” Archivo General de Marina “Álvaro de Bazán”, Ciudad Real, España, 1797.
  • Córdova, P. T. Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico, Tomo III. San Juan, Puerto Rico: Oficina del Gobierno, 1832.
  • González Vales, L E. Documentos sobre Puerto Rico en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán. Madrid, España: Museo Naval, 2006.
  • Hostos, A. Historia de San Juan Ciudad Murada, 306-307. Buenos Aires, Argentina: Ed. Nova, 1983.
  • Zapatero, J. M. La guerra del Caribe en el siglo XVIII, 65-77. San Juan, Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1964.

🖼️ Fuentes ilustrativas:

  • Campeche y Jordán, J. (1797) Exvoto del sitio de San Juan por los ingleses, 1797. San Juan, Puerto Rico. Palacio Arzobispal.

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