226 aniversario del Tercer Asedio de San Juan por los ingleses

Aniversario del Tercer Asedio de San Juan por los ingleses.17 de abril de 1797, tal día como hoy hace 226 años llegaba a Puerto Rico…

17 de abril de 1797, tal día como hoy hace 226 años llegaba a Puerto Rico una poderosa flota británica compuesta por 63 naves, entre buques de combate y transporte, bajo el mando del almirante Sir Hernry Harvey.

<<Día 17: A las seis de la mañana de este día poco más o menos se avistó un convoy compuesto de Buques de Guerra y velas al parecer de Transporte, cuyas circunstancias de numero, calidad y nación no podían distinguirse, pero con motivo de la presente Grra. y de las noticias anteriores de un ataque contra esta Plaza e Ysla, se receló ser Escuadra Enemiga. Así se comprendió á poco tiempo después por las maniobras y movimientos de la Escuadra, aunque todos sus Buques se mantenían sin enarbolar Bandera…>>. – Así describió el brigadier don Ramón de Castro y Gutiérrez, Gobernador y capitán general de Puerto Rico, la llegada de aquella imponente flota que pocas horas más tarde mostraría sus pabellones para identificarse como la escuadra enemiga del almirante Harvey que procedía de conquistar las isla de Trinidad.

A partir de ese momento el gobernador Ramón de Castro, reunido en la Real Fortaleza con los Jefes de la Plaza, pone en marcha el «Plan de Defensa» de la isleta de San Juan aprobado por la Corona. 

– El siguiente paso fue el tras lado del Gobernador y su plana mayor al baluarte Ochoa del castillo del Morro, desde donde mandaron a tocar «generala» y se distribuyó las fuerzas militares existentes a su respectivos castillos y estructuras defensivas. 
– Se les doto de armas y munición a los civiles pertenecientes a las Compañías Urbanas, bajo el mando de don Félix de la Cruz.
– El teniente coronel graduado y capitán del Regimiento Fijo, don Isidoro Linares, lideró el traslado de un «cuerpo volante» armado con cuatro cañones de campaña y una selección de soldados veteranos para resistir a los primeros intentos de desembarco en las playas de Cangrejos, Punta del Condado y Monte del Rodeo. 
– El capitán de fragata don Francisco de Paula Castro, comandante de la Marina Real en Puerto Rico, dispuso la «fuerza sutil» en las posiciones planificadas dentro del Caño de San Antonio. Esta «fuerza sutil», se trataba de una pequeña flotilla compuesta de cuatro gánguiles, dos pontones y doce lanchas cañoneras, que en tiempos de paz se encargaban del dragado y mantenimiento de los fondeaderos y el tiempos de guerra era pieza clave para la defensa del interior de la Bahía de San Juan. El capitán Don Francisco de Paula también ordenó que se dispusieran otras embarcaciones en la cala de San Agustín para evitar cualquier intento de incursión en la Boca del Morro.
Así quedaba asegurada la isleta de San Juan ante la inminente amenaza que representaba la flota Británica: 
– Al Oeste, custodiando la entrada natural a la bahía, el castillo del Morro y el castillo de San Juan de la Cruz o del Cañuelo, y tras la línea de fuego cruzado esperaban apostadas las embarcaciones bajo el mando del capitán Don Francisco de Paula. 
– Al Este, «El Boquerón», es decir, la entrada al Caño de San Antonio, estaba bajo la protección del fuerte de San Jerónimo, el puente fortificado de San Antonio, la Línea de los Doce Apostaderos, que se extendía desde la Punta del Escambrón hasta las ensenadas de Salemas y San Antonio. 

Todo un plan defensivo pensado para el desgaste y el retraso del avance del enemigo. 

El desarrollo del Plan de Defensa proseguía y fueron llamadas las Milicias Diciplinadas de los Partidos inmediatos y de la Compañía de Caballería, procedente de Guaynabo y Bayamón. Y los civiles que no estaban obligados a las armas se encargaron de traer provisiones de las «Frutas del País» para la Guarnición que se confinaría en el interior de ese bastión inexpugnable de San Juan que quedaba a la espera de los primero movimientos de la escuadra inglesa.

El capitán de fragata don Francisco de Paula Castro señaló, basándose en un reconocimiento especial que ordenó hacer al respecto, que la flota de Harvey se componía de los siguiente efectivos:

  • 1 navio de tres puentes «The Prince of Wales», de 100 cañones.
  • -2 navíos de 74 cañones.
  • 2 navíos de 64 cañones.
  • 1 fragata de 40 cañones.
  • 2 fragatas de 36 cañones.
  • 4 fragatas de 16 a 20 cañones (corbetas)
  • 2 bergantines de 16 a 18 cañones.
  • 18 goletas corsarias de porte, artilladas con 12 cañones.
  • 31 buques menores de transporte, incluyendo una urca grande para hospital según se infirió.

A las 10 de la mañana, apunta Castro en su diario, esta gran flota «se confirmó sin duda ser de la Nacion Ynglesa y que su dirección era á un desembarco en las Playas de Cangrejos, empezando los Buques de Transporte á dar fondo en la última de ella o ensenada inmediata del Sitio nombrado la Torrecilla». 

Mientras tanto dos de las fragatas británicas acompañadas de una pequeña embarcación auxiliar de vela, a la que llamaban mosca o escampavía, se separaron del convoy para reconocer la costa exterior de la isleta y disponerse en la boca de la Bahía de San Juan, a respetable distancia de la distancia de fuego del castillo del Morro, pero con el firme propósito de bloquear el puerto. En esto, uno de los navíos británicos se aleja a altamar para acometer funciones de vigilancia que evitaran sorpresas en el momento de mayor vulnerabilidad para las tropas inglesas, el desembarco.

Cae la noche de ese 17 de abril de 1797, la tensión se incrementa en de la Isleta que espera el inminente desembarco de las tropas inglesas y todos miran a las posiciones que han tomado el «cuerpo volante» del teniente Linares. Estos cien hombres atrincherados en La Pasa, la playa de San Mateo y la Torrecilla, permanecieron a la espera de la llegada de las tropas dirigidas por el general Sir Ralph Abercromby, que finalmente decidió comenzar el desembarco dirigiendo a la Torrecilla cuatro lanchones cargados de soldados británicos que bajo la protección del fuego de las fragatas llegarían a las playas donde les esperaba el coronel del Toro.

Nada más tocar la arena estas cuatro grandes lanchas recibieron un ataque tan vigoroso de la tropa dirigidas por del Toro que «en la lancha que enarbolaba el Pabellón [británico] sólo quedó un hombre vivo, y en las otras muy pocos, viéndose obligados a retroceder». Pero los ingleses respondieron rápidamente a tal defensa con un desembarco masivo de 3.000 efectivos, lo que obligó al «cuerpo volante» a retroceder y entrar a formar parte de los defensores del Puente fortificado de San Antonio y el Fortín de San Jerónimo del Boquerón. La avanzadilla inglesa que persiguió al cuerpo volante apareció entre los manglares que daban a la laguna y punta del Condado, y fue enfrentada por la carga del coronel Vizcarrondo, quien atravesara rápidamente el puente de San Antonio con 50 soldados voluntarios del Fijo y Milicias Disciplinadas, 100 ciudadanos de la república francesa procedentes de las embarcaciones del capitán corsario Antoine Daubón, y 30 de la Compañía de Caballería de Bayamón. 
A la vuelta de la carga y reconocimiento del avance enemigo, el coronel Vizcarrondo y sus hombres entraron en el Fortín de San Antonio y tras ello, el gobernador ordenó explotar y cortar el puente, quedando así todo preparado para la defensa del mayor ataque británico de la historia de San Juan de Puerto Rico, al que tuvieron que hacer frente en los días sucesivos.

💻 Redacción: Manuel Minero González. Museo del Mar. San Juan de Puerto Rico.
🖼️ Fuentes ilustrativas: Colectivo Moriví (2015) Desembarco de las tropas inglesas en el ataque de San Juan de Puerto Rico (1797). San Juan, Puerto Rico. Museo del Mar.